Publicidad:
Terra
La Coctelera

Gran Premio de Bahréin, no de Bahrain

Uno de los pocos deportes, por no decir el único, que a un servidor le gusta seguir es la Fórmula 1. Ya desde la tierna edad de 12 años me sabía los nombres de los pilotos y sus escuderías, a pesar de lo difícil que era antes seguir el mundial (a nadie le interesaba, no estaba Alonso). Por eso hacemos hoy una excepción para hablar de deporte.
Y es que este fin de semana se disputa el Gran Premio de Bahréin. Sí, de Bahréin, no de Bahrain, grafía en inglés innecesaria en nuestro país, pues la RAE explica: "Dado que se trata de una forma transcrita del árabe, lengua que utiliza un alfabeto no latino, debe someterse a las reglas de acentuación del español y escribirse con tilde, por ser palabra aguda acabada en -n." Uno entiende que Bahréin no es un país que sea portada todos los días, e incluso más de uno acaba de saber de su existencia, pero para eso están los diccionarios, una consulta más fácil todavía en pleno siglo XXI gracias a Internet. Vale que a quien no le interese pase de escribirlo correctamente, pero es extraño que los profesionales de la información no se molesten o se esmeren un poco más en usar sus herramientas de trabajo a la primera que aparece una palabra "extraña".
Podría dar mil y un ejemplos, sobre todo de diarios deportivos, pero me resulta más interesante usar este artículo de "La Razón", al tratarse de un periódico de actualidad general nacional:

Por cierto, aunque no sea gramática ni ortografía, uno se pregunta si el autor de este "flamante" artículo (Fran Castro) sabe de lo que está hablando: ¿quién puede extrañarse o sosprenderse de que en un desierto haga calor? Bahréin no es precisamente Finlandia...

La "práctica" totalidad

"¡Qué práctico!", pensó ella de su nuevo coche automático, con "bluetooth manos libres" y aire acondicionado programado. Práctico es algo útil, como todas esas cosas que anuncian en la "teletienda" de madrugada. Bueno, en teoría, luego en la práctica... Pero si hablamos de algo práctico, como adjetivo, hacemos referencia a su utilidad. Uno no entiende, pues, la manía de periodistas y autoridades en referirse a la mayoría de algo como "la práctica totalidad". Que si la "práctica" totalidad del congreso (ni que los diputados fuesen prácticos), que si la "práctica" totalidad de la ciudadanía (parece que nos usan para su provecho, lo cual no sería mentir del todo...), que si la "práctica" totalidad de lo que sea... Práctica, práctica, práctica. Todo es práctico. ¿Una totalidad práctica? Eso pensó también la Consejera de Educación del gobierno vasco, Isabel Celaá, en declaraciones a El país: "...mientras que 'en la práctica totalidad' de los colegios públicos ya se han instalado las pizarras digitales". ¡Menudo optimismo en la enseñanza pública! ¿No querrá decir, en realidad (como todos los que dicen "práctica totalidad") "en prácticamente la totalidad"? Eso sí tiene sentido. Porque "prácticamente" significa "casi" (que es lo que en realidad quieren decir), pero "práctico" es útil, diestro, experimentado o versado. No confundamos los términos, porque aunque prácticamente parezcan lo mismo, en la práctica hay mucha diferencia. Esperamos haberles sido prácticos.

Mal: "La práctica totalidad..."
Bien: "Prácticamente la totalidad..."

A "insustituíble" le sobra la tilde

La tilde es un signo pintoresco: quienes no saben escribir no sólo no lo usan cuando deben, sino que lo disparan indiscriminadamente. Y aunque este blog tiene por regla no centrarse en la prensa deportiva (porque, si no, no daríamos abasto a publicar entradas), esta es una excepción que hace daño a la vista, cortesía del diario español MARCA (esa caja de sorpresas): "Pepe es insustituíble". Y a pleno titular, bien grande. Aunque en el cuerpo de la noticia lo arreglan desterrando la dichosa tilde, no han corregido el titular. Una lástima.

Infligir e infringir

Lo que tiene vocalizar mal cuando se habla es que, a la hora de escribir, nada concuerda. Nuestras protagonistas de hoy son parecidas, pero su significado en nada se asemeja. Infligir es la acción de causar daño o imponer un castigo a alguien. Por su parte, infringir es saltarse a la torera alguna ley, norma, etc. Uno de los que se confundieron fue el grupo Mägo de Oz, en cuya canción "La posada de los muertos", asegura que "los muertos, cuando amanece, se van a infringir duros castigos". Literalmente, el significado de la letra es incomprensible. Es más que evidente que la palabra correcta sería "infligir", que está pensada explícitamente para la acción de causar dolor, tormento, etc.

 

Lo que desconcierta profundamente es la noticia redactada por la Agencia Europa Press (nada menos), y publicada alegremente por Diario de Cadiz. En su texto, leemos: "...que le llevaron a inflingir a la víctima, de 54 años, un dolor constante...". Tomen nota: un nuevo palabro; no lo busquen en el diccionario; no existe. Es una especie de engendro entre las correctas infligir e infringir. Más difícil todavía. Lo peor es que nadie en el Diario de Cadiz se molestó en consultar un diccionario y corregir el error, y así lo podemos ver en su web.

 

 

Amateur, no; ¡aficionado!

Si introducimos la palabra "amateur" en un traductor, el resultado será "aficionado". Entonces ¿por qué los profesionales de la información no usan dicho término? ¿Qué poder tiene "amateur" para osar a permanecer en inglés en un texto en castellano? ¿Qué problema hay con "aficionado" para desterrarlo de nuestro rico y autosuficiente vocabulario?
Son tantos los artículos, reportajes, noticias y demás textos periodísticos encontrados con el extranjerismo que basta con teclear en cualquier buscador dicha palabra para comprobar su extensión. Pero hemos escogido sólo los ejemplos más significativos y recientes en diarios digitales. Así, M.M.L. de Valencia escribe en Las Provincias: "(...) Así fue la vida del fotógrafo amateur valenciano (...)." Un interesante reportaje, pero con una falta de ortografía en su entrada, pues ni siquiera entrecomilla el término inglés que, sin embargo, no tiene entrada en la RAE.
Por su parte, Roberto Rivera comete el mismo error pero nada más y nada menos que en el titular de su noticia publicada en "El correo digital": "La versión amateur del Garnacha se refuerza con diez espectáculos." Una vez más, no se entrecomilla ni se pone en letra bastardilla, por lo que la falta ortográfica está clara. En ambos casos, los enunciados se podrían haber resuelto de múltiples y óptimas maneras usando palabras castellanas: aficionado, profano, novel, etc.

Mal: "Así fue la vida del fotógrafo amateur valenciano"
Bien: "Así fue la vida del fotógrafo aficionado valenciano"

Mal: "La versión amateur del Garnacha se refuerza con diez espectáculos"
Bien: "La versión novel del Garnacha se refuerza con diez espectáculos"

Qué poca ¿fé?

No sabemos si Javier Otero, el autor, será también el responsable de este titular, o han sido sus compañeros de redacción quienes le han gastado una pesada broma, pues Javier sí que escribe correctamente esta breve palabra cargada de significado. El caso es que la sección religiosa de la página web de Cope publicó un curioso titular el 4 de diciembre de 2008: "No hay contradicción entre ciencia y ". Sin entrar a debatir la más que discutible afirmación, llama poderosamente la atención la tilde colocada en el monosílabo "fe". Acudimos a la RAE que nos informa de que dicha palabra en ninguna ocasión debe ir con tilde, con una razón simple y demoledora: "Por ser monosílabo, se escribe sin tilde." Así que, señores de poca fe de la Cope, aprendan a escribir una palabra que deberían saberse de memoria según la espiritual línea editorial de su publicación. Y que Dios nos coja confesados.

Mal: "No hay contradicción entre ciencia y "
BIen: "No hay contradicción entre ciencia y fe"

Sobre todo, separado

Leo un artículo del 10 de diciembre en Europa Press (la supuestamente prestigiosa agencia de información y noticias), sin firmar en cuyo último párrafo me encuentro con esta frase: "Sobre las pruebas confesó que la primera le resultó complicado el descubrir los vinos blancos de Rioja, mientras que había "marcado la diferencia" con sus rivales en las últimas, sobretodo en el conocimiento de la Denominación." La cosa iba de vinos, por lo que puede que el redactor también los hubiera probado en exceso, pues ese "sobretodo" debió escribirse separado. Eso, al menos que quisiera referirse (según nos cita la RAE) a una "prenda de vestir ancha" o a un "impermeable que se lleva sobre las demás prendas", pero para mí que no corresponde con el contexto de su artículo. No es el único: en miles de textos se usa "sobretodo" fuera del contexto textil, algo incomprensible, aunque más todavía en una agencia profesional de noticias que suministra a otros medios de comunicación. Pero para rizar el rizo, algunos de esos medios de comunicación tampoco se han molestado en corregir este error ortográfico sumunistrado por Europa Press: busco la misma noticia en otros medios que quizá hayan decidido usarla, y me encuentro con que EcoDiario.es la ha publicado tal cual, sin corregir ese "sobretodo" chirriante. Así que, qué mejor que ponerse un sobretodo para no empaparse de tanto ignorante, sobre todo en Internet.

Mal: "Había marcado la diferencia, sobretodo en el conocimiento de la Denominación."
BIen: "Había marcado la diferencia, sobre todo en el conocimiento de la Denominación."

Tien 21

La campaña publicitaria nacional de "Tien 21" utiliza un corto lema que reza: "Nosotros, sí te asesoramos." Es difícil cometer un error con sólo cuatro palabras, pero salta a la vista: han separado el sujeto del verbo con una coma que no debió existir. En una frase simple, el sujeto que realiza la acción no puede ir separado de su verbo. Pero ahí está, a todo cartel.

Mal: "Nosotros, sí te asesoramos."
Bien: "Nosotros sí te asesoramos."